RESUMEN

A través del estudio de los legajos inquisitoriales de algunos miembros de esta familia trataremos de reconstruir su espacio sociopsicológico, el entorno y la sociedad en que desarrollaron sus acciones; ya que estaban relacionados y eran ellos mismos miembros destacados de su comunidad.
La vida de los Teva no se puede juzgar como la de individuos que claudicaron en su tradición, y que al paso de las generaciones desecharon u olvidaron su origen judaico.
Ellos eligieron vivir crípticamente para seguir unidos a su pasado con una visión de futuro como judíos públicos, aunque pudiese costarles la vida.
Isabel de Teva, nuera de Sancho de la Ciudad, conductor de la comunidad de Ciudad Real, fue quemada en 1486. Su padre, Pero Gonzalez de Teva, ejecutado junto a su hija y yerno. Alonso Gonzalez de Teva fue denunciado reiteradamente ante la Inquisición por su conocimiento y lectura de libros hebreos, y rezos en la casa de Sancho de la Ciudad. Logró huir a Portugal.
Antón, Beatriz, Catalina, Gracia, Diego, Fernando, Cristóbal, Juan, Flor y otros integrantes de esta familia sufrieron los embates de la Inquisición. La mayoría de ellos murieron como mártires. Los afortunados, los que pudieron huir cuando comenzaron a funcionar los tribunales inquisitoriales o salir con los expulsos de 1492, se desparramaron por el mundo: Salónica y Esmirna —siglos después, América— los recibieron.
Los rasgos caracterológicos de sus integrantes que se desprenden de sus documentos, persisten más de quinientos años después en algunos de sus descendientes, despertando nuestra inquietud de investigar las características de aquel grupo.
El apellido sufrió escasas modificaciones a pesar de los desplazamientos de sus protagonistas por distintos continentes y los siglos transcurridos. En la actualidad es Tebah.