Es
por eso que, desde el nacimiento del Estado de Marruecos en
el año 788, cuyo fundador no es otro que Idriss Primero,
biznieto del Profeta Mohamed, - Que Dios le Bendiga y le Dé
Paz-, siendo Marruecos hoy día la monarquía más
antigua del globo, digo desde el nacimiento de Marruecos, las
diferentes y variadas componentes del tejido social marroquí
han convivido siempre en un ambiente de paz, tolerancia y plena
armonía.
Más
todavía, desde la llegada de los primeros predicadores
del Islam a Marruecos, en el séptimo siglo, empezaron
a convivir plenamente en Marruecos las religiones musulmana
y judía. La religión musulmana fue abrazada por
los beréberes, los negro-africanos y los descendientes
de europeos, mientras los judíos siguieron practicando
su culto y su vida social en paz y con toda seguridad.
Hay
que recordar que es comúnmente probado por las investigaciones
llevadas a cabo por un sinnúmero de sociólogos
que los judíos poblaban Marruecos, desde ya más
de 2000 años, hallándose tanto en las ciudades
como en las zonas rurales, los llanos, las montañas,
las regiones costeras y en el Sahara. Formaban una parte integrante
del tejido social marroquí, de manera que las relaciones
entre las comunidades árabes, beréberes y judías
nunca han sufrido desavenencias, vivían pacíficamente
y participaban todos, del mismo modo, en la vida pública
y a todos los niveles.
Como
testimonio de ello, quedan todavía en la actualidad muchos
templos judíos en distintas partes de Marruecos, en la
ciudad de Uazzan al norte, en Essauira al centro, en Ifrane
del Anti-Atlas a las puertas del Sahara marroquí, sin
contar la presencia de judíos en otras ciudades del Reino,
como Casablanca, Fez, Rabat, Tetuán y demás ciudades
de Marruecos.
La
presencia de los judíos marroquíes ha sido siempre
consentida y aceptada por todos en distintos niveles, pero particularmente,
en el ámbito comercial, industrial, financiero y del
textil.
En
dos mil años, el judaísmo marroquí ha vivido,
producido y evolucionado acumulando huellas y vestigios a lo
largo de su trayectoria. Desde 1998, el Museo del judaísmo
marroquí, que se halla en la antigua sede transformada
de la casa de niños Murdoch Bengio, atestigua de la vida
y la historia de esta comunidad del pueblo marroquí.
Dicho Museo, que está gestionado por la Fundación
del Patrimonio Cultural Judeo-Marroquí, alberga una colección
de objetos representativos de la vida y la cultura Judea-marroquíes,
tales como: objetos de culto, vestimenta tradicional, herramientas
representativas de los trabajos de antaño, libros antiguos
en hebreo y demás obras escritas en Judeo-árabe
y que describen la vida judía durante el último
siglo e incluso mucho más antes. El Museo comporta igualmente
cuatro salas de exposición donde podemos ver la colección
permanente de objetos sagrados, fotos, pinturas, etc. Se encuentran
expuestas, del mismo modo, dos sinagogas tradicionales, mientras
que una sala reservada para la exposición audio-visual
permite ver películas y videos, escuchar y conocer la
música Judea-marroquí y sus principales artistas….
En una palabra, es el museo vivo de una comunidad viva.
Por otra parte, distinguidas personalidades judías han
asumido importantes responsabilidades políticas tanto
antes de la instauración, en Marruecos, del protectorado
franco-español, entre 1912 y 1955, así como después
del retorno de la Independencia.
Citaría,
a modo de ejemplo, las más recientes responsabilidades
ejercidas por relevantes personalidades judías en mi
país, se trata del Ministerio de la Salud Pública
que estaba a cargo del Dr. BENZAKIN en 1957, del Ministerio
de Turismo gestionado por SERGE BERDUGO durante los años
90, así como a nivel de la representación parlamentaria
por el Sr. OHANA que había sido electo Diputado por la
ciudad de Essauira, habitada, por supuesto, por una importante
población tanto musulmana como judía. Cabe señalar,
igualmente, al Sr. ANDRE AZOULAY que, en la actualidad, figura
entre los eminentes consejeros de Su Majestad el Rey Mohammed
VI, Que Dios lo Glorifique, quien, por cierto, era también
consejero del Difunto Rey Su Majestad Hassan II. Aprovecho,
precisamente, este momento en que menciono al Sr. ANDRE AZOULAY
para señalar que se encuentra realizando una gira a la
región medio-oriental, a raíz de la cual fue recibido,
en Gaza, por el Presidente de Palestina el Sr. MAHMOUD ABBAS,
quien afirmó en esta ocasión que “Marruecos,
en todas sus componentes musulmana y judía, ocupa una
plaza central en el corazón y en el pensamiento de cada
palestino”.
Los
reyes de Marruecos siempre han prestado una atención
particular a los miembros de la comunidad Judea-marroquí,
procurando enviarles a sus mensajeros personales para asistir
a sus festividades organizadas tanto a nivel nacional como en
el extranjero.
También,
durante sus viajes al extranjero, tanto el Difunto Rey Hassan
II como Su Majestad el Rey Mohammed VI, que Dios lo Glorifique,
siempre han insistido en que sus agendas oficiales comporten
una audiencia para los miembros de esta comunidad radicada en
el extranjero.
Así
pues, con motivo de su última visita a la Argentina,
en el mes de diciembre pasado, Su Majestad el Rey Mohammed VI
ha tenido a bien recibir a unos miembros de esta comunidad judía
marroquí en Argentina, hoy aquí presente, se trata
en concreto del gran Rabino de Buenos Aires el Sr. SHLOMO BEN
HAMU, del Dr. FORTUNATO BENAIM y de la Sra. ESTHER BENMAMAN,
los cuales son representantes, respectivamente, del ámbito
religioso, de la investigación científica, y del
sector artístico-cultural.
Cabe
igualmente resaltar que la ley marroquí relativa al estatuto
de la familia (matrimonio, divorcio, herencia, entre otras cosas)
incluye un apartado especial reservado a los judíos marroquíes,
y que se adapta plenamente a su religión, sus usos y
costumbres.
A
la luz de lo que precede, se puede constatar que el Reino de
Marruecos siempre ha sido fiel, a lo largo de toda su historia,
a sus principios tradicionales de los cuales nunca se ha apartado,
esto es, la tolerancia, la coexistencia pacífica entre
las distintas religiones y culturas y la convivencia multirracial.
Es
importante recordar a este respecto el apoyo brindado tanto
a los judíos marroquíes como a los que no lo son,
en la antigüedad como en el pasado reciente, haciendo,
especialmente, hincapié en la acogida que mi país
brindó a los judíos expulsados de la península
ibérica en tiempos del Sultán Ahmed El Manssur
Adhahbi, durante los tiempos de la inquisición, y sobretodo
la protección que les otorgó Su Majestad Mohammed
V contra las atrocidades nazis.
Con motivo de estas jornadas, vuelvo a reiterar que para la
Embajada del Reino de Marruecos en Argentina y Uruguay es un
deber apoyar las iniciativas de la comunidad marroquí
y nos complace preservar, incentivar, promover y estrechar los
lazos que siempre han existido entre nosotros y que ambas partes
debemos esforzarnos aún más en ir mejorándolos.
Invito
a la comunidad Judea-marroquí de la Argentina a estrechar
sus lazos con sus raíces, a reorganizarse y a recuperar
sus vínculos con Marruecos, país de arraigo de
sus ancestros, en el cual encontrará siempre la buena
disposición de sus autoridades, la hospitalidad y la
bienvenida de sus gentes.
Pido,
igualmente, a esta comunidad tenga a bien ser el fiel defensor
de este espíritu de convivencia, de diálogo, de
armonía, y de tolerancia, del cual Marruecos se enorgullece
enormemente.
Muchas gracias.