Emotiva Presentación de Poemas
Judeoespañol
Por Natalio Arbiser
En una sala colmada del CIDICSEF (Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí) nos deleitaron con sus poemas y su recitados, madre e hija. Nos referimos a Matilda Gini de Barnatán y su hija Viviana Rajel Barnatán, quienes de este modo presentaron su libro de poemas en judeoespañol, “La ija i la madre komo la unya i la karne” (Hija y madre como carne y uña).
Permanencia
Las Barnatán —oriundas de Buenos Aires— residen en Madrid, donde este libro fue presentado hace poco más de un mes en la Casa América. Asimismo, en la capital española Matilda conduce desde hace muchos años un muy galardonado programa radial en “djudezmo” (judeoespañol), secundada ahora por su hija Viviana Rajel.
El poemario que se presenta mancomuna el respeto por la fonética y expresividad del judeoespañol, con el declarado objetivo de las autoras de que esta lengua permanezca en el habla de los sefaradíes. El libro cuenta también con un glosario y una traducción al español. E incluso tiene como objetivo que se difunda en la literatura para las próximas generaciones.
Expresión de sentimientos
Minutos antes del recital de poesías del libro, conversamos con Matilda Gini de Barnatán en esta noche tan especial de presentación del libro en la Argentina, llevada a cabo en la mencionada velada del Cidicsef.
-¿Qué significa hoy la poesía en judeoespañol…?
-Cuando se vive, se sueña. Y la poesía judeoespañola está en mí, es lo más puro para expresar los sentimientos.
-¿Llevó mucho tiempo la creación de este libro?
-Ya lo creo… es un gran esfuerzo, durante ocho años de trabajo.
-El libro cuenta con un muy importante prologuista…
-Así es: el prólogo nos lo ha escrito el prestigioso catedrático de la materia, el Profesor Haim Vidal Sephiha, de la Universidad de La Sorbona, en París.
-¿Qué significa hoy, escribir en lengua judeoespañola?
-En particular quiero remarcar que se trata de un factor más, y de no poca importancia, para que podamos llevar a cabo la continuidad de una herencia, en una época en la que, lamentablemente, ya no es la lengua de la casa.
Tesoro lingüístico
-Es también una prioridad cultural…
-Seguramente. No nos olvidemos que es una cultura que guarda la riqueza de base medieval con expresiones y palabras de dialectos y lenguas de la España de ayer. Es un tesoro lingüístico único. Y fíjate que los sefardíes somos capaces de leer cualquier texto medieval sin dudar cómo se lee.
-Incluso parecería que en estos tiempos hay en diferentes latitudes un especial interés por la tradición sefaradí…
-Desde luego… las actividades que aquí realiza el Cidicsef y la cantidad de gente que se aproxima para participar de ellas, son elocuentes indicadores. Pero esto no es todo: actualmente, también los filólogos y los hispanistas se hallan muy interesados en el tema. Y tengo a muchos de ellos como alumnos en mis clases de judeoespañol.
-¿Dónde impartes estas clases?
-Pues en Madrid: en el Espacio Ronda de la Federación por la Paz Universal, que dirige Armando Lozano.
Tres generaciones
-El trabajo conjunto de este libro en el que producen poéticamente madre e hija, indica que los Barnatán se toman al pie de la letra la premisa de la continuidad generacional…
-Claro que sí. Pero hay más aun: en nuestro caso se trata de un trabajo único, de tres generaciones, ya que también se suma mi nieto, uno de los hijos de Viviana Rajel.
-¿En qué participa él …?
-Mi nieto de dieciséis años, Darío Meta Barnatán nos acompaña en el piano. Y nos sentimos muy halagadas y orgullosas, porque lo hace excelentemente. Fíjate que apenas nos escuchó, supo espontáneamente improvisar la música clásica, hallando la coincidencia en cada poema. Él es estudiante del Conservatorio de Guadalajara, y por razones de estudio no ha podido viajar con nosotros. Pero su música sí, y se oye en esta presentación a través de los compactos que también haremos oír.
-Para concluir, alguna mención en particular…
-Sí, lo emotivo que es para mí reencontrarme con este ”ishuv” tan querido. Y un particular cariño a mi querida comunidad de ACISBA, del Templo de la calle Camargo, donde me he criado, y a la que pertenezco, como han pertenecido mis padres y abuelos.
Asistimos luego a la emotiva función. Un espectáculo seguido con sensible atención por el numeroso público presente, que reiteradamente ovacionó los bellos poemas que las autoras recitaron. |